Pan y Siringe
Entre las hamadríades muy célebre Nonacrinas,
náyade una hubo; las ninfas Siringe la llamaban.
No una vez a los sátiros había burlado ella, que la perseguían,
y a cuantos dioses la sombreada espesura
y el feraz campo tiene.
A la Ortigia diosa con sus afanes y con su propia
virginidad honraba.
Según el rito también ceñida de Diana,
engañaría y podría creérsela la Latonia,
si no de cuerno el arco de esta,
si no fuera áureo el de aquella;
así también engañaba.
Volviendo ella del collado Liceo
Pan la ve, y de pino agudo ceñida su cabeza
tales palabras refiere...'
Restaba sus palabras referir,
y que, sus preces despreciadas,
había huido por lo no hollado la ninfa,
hasta que del arenoso Ladón al plácido caudal
llegó; que aquí ella, su carrera al impedirle sus ondas,
que la mutaran a sus líquidas hermanas les rogó,
y que Pan, cuando presa de él ya a Siringe creía,
en vez del cuerpo de la ninfa, cálamos sostuvo lacustres,
y que mientras allí suspira, movidos dentro de la caña los vientos
hicieron un sonido tenue y semejante a quien se lamenta;
que por esa nueva arte y por la dulzura de su voz el dios cautivado
'Este coloquio a mí contigo' había dicho 'me quedará,'
y que así, los dispares cálamos, con la trabazón de la cera
entre sí juntados, el nombre retuvieron de la muchacha.
Nota: Pan es el dios romano de los pastores que acosa a Siringe una ninfa de la diosa Artemisa.

Pluvio Ovidio Nasón: Roma, 43 a. de C. - 17 a. de C.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario