Días románticos del cálido verano
El poema se abruma
y se pierde en la bruma
de un piélago de olas inquietas
donde los versos se agitan
en medio del ondulado mar
y del viento que la agita
y que va murmurando en voz baja
la lirica poética de una tierna alborada,
solo las metáforas se salvan
y logran encontrar la salida
y la poesía sin perder la esperanza
se escapa con sus alas de cera,
las que se derriten con el calor tropical
del astro rey que reina
en el solsticio del cálido verano
y de los días románticos,
así de sublimes son los versos
que brotan solos, sin que nadie los apure
y que logran salvarse del ardor
del calor de la canícula estival.
Antonio Encinas Carranza
De: Lima, Perú
D. R.

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