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domingo, 9 de julio de 2023

Ángeles de la Tierra

 Ángeles de la Tierra


Poema Ángeles de la Tierra 

Benditas son las madres
porque al nacer 
les entregan un hermoso cofre
con sus alas invisibles 
de ángeles mortales.

Benditas las madres 
porque ellas son la conexión 
de la Tierra con el cielo.
Y de Dios con los hombres.

Porque son portadoras 
del mensaje Divino
de dar vida y dar amor.
de dar amor y cuidar la vida.

Porque al llegar a la maternidad,
se colocan sus alas etereas 
y ocupan su lugar de Ángeles de la Tierra,
que guían a sus hijos por los caminos de la vida.

Porque los caminos que construyen
están llenos de virtudes.
Son guías de sabiduría
y el rezo de la mañana. 

Solo el amor de las madres
 es incomparable
al cielo divino..
Es el perdón, el consuelo, 
el compartir y el desvelo.

Son los ojos que vigilan.
 Las manos que apoyan.
 La panacea que todo lo curan.
 La ternura que inspiran.

Madres benditas
que en su digno caminar
dejan sus huellas sobre la vida
dando besos de amor
y abrazos de esperanza.

De: Lima, Perú
D. R.

jueves, 4 de abril de 2019

A los ojos de aquella mujer

A los ojos de aquella mujer

Si me miras a los ojos

No es tu cabello negro y blondo 
Los que me tienen deslumbrado.
 No es tu voz, que ya es mucho decir
Ni tus labios partidos, ni tu sonreír
Lo que me tiene impresionado.

Son tus hermosos ojos color pardo claro 
y tu mirada tierna que me tiene embrujado. 
Ojos color miel que muestran lo mejor 
de la ternura y la dulzura de tu alma
germinada y enamorada.

Es el misterio que emana
del alma que se refleja
y me ofrece un mundo de virtudes.
Hermosos ojos que anuncian y prometen
un tiempo pleno de placeres.

Déjalos, que hablen ... quieren decir algo, 
no ves que todo lo ven y todo lo callan,
con su eterno silencio y su callada mirada, 
y la promesa de un paraíso a su lado.


En la eternidad de aquella fantasía 
visual y profunda, algo moría.

Inquiriendo saber el futuro cercano,
ya lo viste ... allende los mares ... 
el presente se volvió lejano.

Los ojos que un día me regalaste,
quieren confesar lo que el corazón siente,
deja que navegue en lo profundo de tu mirada,
en esa mirada, tan inmensa, tan intensa,
déjalos que hablen y digan su verdad,
que romperían con la soledad.

Aquellos ojos que conscientemente 
me los ofreciste 
sin tener en cuenta que soy un inconsciente
apasionado y vehemente.

A los ojos de aquella mujer
que volteó la mirada.

Autor: Antonio Encinas Carranza

De: Lima, Perú
D. R.