Siempre serás la misma
Cada encuentro,
en cada reencuentro,
cada vez que nos encontramos,
cada vez que nos reunimos
estallaba tu inquietante risa,
sobre las sobrias sonrisas
como un eco piramidal,
que crecía y crecía,
aumentando la felicidad
y desbordando de gozo,
en cada gesto,
cada palabra,
cada mirada,
cada sonrisa,
cada momento
estaba saturado
de inquietante energía
de sutiles emociones,
amatorias y dilatantes
que renovaban los vientos
y entre tantas imágenes ocultas
está tu rostro divino compartiendo
la dulzura de tu sonrisa angelical
donde se percibe la ternura
de tu mirar celestial
la que nunca se agota.
Siempre serás la misma
la que con su sonrisa acaricia.
Antonio Encinas Carranza