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lunes, 11 de mayo de 2026

Poema antiguo

 Poemas del Medioevo


Poemas de Antonio Encinas Carranza


El juglar iba declamando
a sotavento y barlovento
las sonatas que el vate escribía
inspirado por las musas de las elegias.

 El amor sentía que iba acompañado
con los bordones maravillosos 
que brotaban de las liras
de los ángeles celestiales.

El trovador floreaba
con su lírica inspiración
y la sincronía de su inspiración
que era pura improvisación.

Con las notas de este romance 
que parecía la sincronía 
de una sutil serranía
que brotaba en la competencia
triste de un romance que nacía.

Ante tanta argumentación
que parecía una insinuación
la memoria perdía la ilación
y el amor perdía la respiración.

Eran tiempos en que los romances
vivían escondidos detrás de las cortinas
y las doncellas dulces e inocentes
ocultaban sus sonrisas.

Para quererte como se quiere
tienes que quererme
con los ojos mirando
y con el corazón palpitando.
 con la boca callando
y con el querer queriendo.

Te pareces al recuerdo
y al tiempo lejano.
Fueron bellos los tiempos 
en que los poemas
se lanzaban al aire
y el viento los recogía
y los entregaba a la moza
mas linda de la comarca.

Antonio Encinas Carranza
De: Lima, Perú

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Mester de Juglaria

 Mester de Juglaria


Poema de Antonio Encinas Carranza


El juglar iba declamando 
las sonatas que el vate componía
inspirado por el amor que sentía
por la musa que lo inspiraba
y que acompañaba con los bordones
maravillosos que brotaban de las liras
de los ángeles celestiales
que lo acompañaban.

El trovador floreaba
llenando de súbita emoción
con su lírica inspiración
y con su voz melodiosa 
de barítono dramático
y con su pura improvisación
colmaba el cielo tranquilo y sosegado
del poético Parnaso griego.

Allí se escucharon las estrofas
de un recital de la lírica,
de las alboradas y la serranillas
que adornaban con sus filigranas,
las églogas de una sinfonía,
la poética glosaba con armonía,
mientras un coro celestial
de ángeles y querubines lo acompañaba.

El paraíso se llenó voces celestiales
que cantaban una tonada
cuya letrilla era de un madrigal
el cielo se llenó de luces
las sonatas competían
con las serranías
todo era una gran sinfonía
hasta que el juglar cayó de rodillas.

Antonio Encinas Carranza
De: Lima, Perú
D. R.