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miércoles, 12 de febrero de 2025

La senda

La senda de colores

Poema de Antonio Encinas Carranza


La senda que había que transitar 
estaba hecho de bellas baldosas
del mas fino granito de piedra 
y de acabado natural
que por sus cuatro lados encajaban,
separados y bordeados con el verde césped,
que entre sueños y colores
se recreaban los placeres.

A los costados del senderito
habían muchos árboles frondosos
de diferentes y variadas especies,
por un lado estaban los olivos fecundantes
con los brazos abiertos llenos de colgantes
los racimos de aceitunas altaneras 
y por el otro los elegantes pinos
de carácter humilde, pero sencillos y recatados.

El camino llevaba a la morada del ser que mas quiero
y los árboles del jardín del ser que yo amó
tienen jaulas colgadas con aves exóticas:
el acebo tenía jilgueros que trinaban todo el día
el roble un sinsonte que aleteaba incesantemente 
todo el tiempo que se le antojaba.
el álamo tenía un gorrión cantarín 
que es un magnifico bailarín.

Mas allá había un castaño con una jaula 
que encerraba a una oropéndola que orgullosa
paseaba mostrando la belleza de su plumaje.
Mas nunca me percaté que el sendero
de bellas baldosas eran azules y muy elegantes
y daba gusto caminar sobre las losas color cielo
que comunicaban animo y confianza 
y daban calma y mucha serenidad,

Sin embargo la senda iba mas allá
de la casa de la mujer que amaba
y se perdía en al distancia y al darme cuenta
perdí la confianza y algo me anunciaba
que el camino era de ida y en el silencio de la distancia
el retorno era mustió, oscuro y estaba
lleno de silencios y a veces se escuchaba
un lamento femenino que decía: te amo.

Antonio Encinas Carranza
De: Lima, Perú

miércoles, 22 de enero de 2025

El fluir de un arroyos

 El fluir de un arroyos

Poema de Antonio Encinas Carranza

Dejad que los arroyos
corran libremente,
que en su fluir vehemente,
crecen alegremente
y su torrente rumoroso
hacen rugir a las piedras
que anidan en el fondo
de su cómodo lecho,
desde donde anuncia
que no interrumpan
su sinuoso camino,
deja que su caudal aumente
que en su crecimiento ve
como la vida se alegra
y creó la primavera
que pinta con sus colores
los paisajes naturales
y a los árboles en su esplendor
y proveen de la enervante energía,
que nutren los campos verdes,
son las venas de la Tierra.
que arrastran la sangre de la vida.
que son los motores que originan
la luz y la energía
que necesitan el progreso
y la prosperidad de la vida.

Déjalos correr libremente
a los inquietos ríos,
y a sus aguas cristalinas
sin interrumpir su camino
sin contaminar su lecho.
Si los envenenan la Tierra
morirá desangrándose.
Cuidemos a los ríos.

Antonio Encinas Carranza